Anarquismo con-sentido

Llevamos desde el 20 de Diciembre sin saber quién nos gobierna, si es que en algún momento lo tuvimos claro. La situación es la siguiente: por un lado nos encontramos a un Gobierno en funciones, el mismo que lleva gobernando desde 2011 intentando, dicen, solucionar la ruina de este país tras conseguir una mayoría absoluta sin haber preparado ningún programa electoral, por otro lado, un mundo absurdo de pactos, favores y ataques entre ellos mismos por medios de comunicación, en plenos o en redes sociales. Mundo creado por un ciudadano llamado Felipe, que dice ser rey por algo así como heredar un título de su padre, Juan Carlos, quien llegó a ser más que nadie por manos del dictador Franco. Mundo reinado por un partido que dice ser socialista y obrero. El mismo que comenzó con los tijeretazos sociales y dejando abandonados a miles de obreros. El mismo que no tiene un pasado ni un presente claro, y no por no definirse más concretamente, sino por varias dudas que rondan sobre él y, sobre todo, alrededor del cada vez más repudiado, presidente andaluz.

Por primera vez en la historia de lo que ellos llaman democracia, el bipartidismo se ha roto, o más bien ha pasado de ser dos a ser cuatro, ya que el resto de partidos no existen (si no sales en la tele, no existes). Ahora hay una persona con coleta que resulta ser profesor de Universidad y que quiere dar de verdad, o eso dice, la democracia al pueblo, y otra persona que dice ser nueva pero que resulta tener once años de historia entre desnudo y desnudo, que también quiere dar la democracia al pueblo, pero de forma diferente. A quién creemos: ¿al experimentado politólogo de la Complutense, o al abogado que ofrece estar al servicio del ciudadano?

Podemos creer a quien queramos porque, total, después de haber convocado unas elecciones tardías, celebrar la fiesta de la democracia y estar casi cuatro meses viendo cómo se huelen el trasero unos a otros y, más de uno, decide lamer, resulta que no se gustan, no les atrae el olor a putrefacto. Y ahora, parece, vamos a tener de nuevo las calles llenas de fotos de esos que dicen ser políticos, mítines, promesas, otra vez urnas y…

Y seguimos estando como hasta ahora, porque hay tantos muertos enterrados en silencio, tanta corrupción, tantos secretos entre tantos sillones y tanta herencia dictatorial, que esto no lo arregla el Gobierno, sino el pueblo. Así que, déjenos tomar el poder que, al fin y al cabo, los que tenemos que vivir día a día entre sus errores, sus leyes y sus represiones, somos nosotros.

Anarquismo con-sentido

Nicasso Ré.

Lee más en su blog: La mujer don Gato

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