Letras

Ana Cuesta.

Es diciembre y parece que el único que no se ha dado cuenta es el sol,
años atrás estábamos con la bufanda hasta arriba y la manta tapándonos los dedos meñiques de los pies.
Supongo que a eso se referían cuando hablaban de mundo enfermo, que ya ni el sol sabe cuándo cojones tiene que descansar.
Echo de menos las mañanas frías y los abrazos que servían de abrigo,
los tés con leche y galletas de canela… A veces incluso parezco una señorita,
luego suelto un par de burradas y se me pasa.
Hace bastante tiempo que no me siento a leer una novela
y hace demasiado que no hago más que oír hablar de números.
Odio que algo se ponga de moda,
lo aborrezco en serio,
te sientes única por hacer algo diferente y ahora todo el mundo sabe escribir;
y eso que te hacía huir del mundo, está lleno de refugiados como tú;
y buscas algo diferente algo que te haga sentir y emocionarte igual;
y por mucho que rebuscas;
por mucho que te esfuerzas no hay nada,
absolutamente nada que vibre tus arterias como cuando te sientas en frente de una hoja en blanco y te pones a escupirla hasta que se te queda la lengua seca,
no hay nada que te dé más escalofríos ni buenas noches mejor solapadas.
Asi que supongo que esto no es una moda,
supongo que por fin
de una puta vez la gente se ha dado cuenta de lo que realmente merece la pena.
La pérdida de tiempo,
de café y cigarros,
las horas en blanco llenas de tinta, las paginas quemadas, los libros subrayados,
solo soy alguien más que ha pasado la frontera
y se siente hogar en un lugar que no es su casa.
Ojala todas las vidas estuvieran llenas de letras.

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