Préstame tu dolor, y mi corazón será tuyo.

Las nubes giran y se rozan hasta morir, hasta que un rayo de luz las atraviesa, hasta que la noche se cierne sobre ellas, hasta que la oscuridad las impide resurgir… Una vez que la tranquilidad las nubla y las estrellas las protegen, mis ojos, encendidos con la niebla, reparan en su presencia. Nubes, mudas […]