El piscator de Akihabara.

¡Será por mariposas!

Revolotean las oscuras, de sollozo repugnante,
que venir por venirse se acaban yendo, sin arte.
Polillas de harapo que reparten polvos a destajo,
y sin filtro aceptan los que viven en parte.

Pero hay después las de alas blancas, las de calibre,
con beso rojo delicado, véanse de puntillas.
Te digo: si con diretes y por capricho la estrella cae,
y por pararse el mundo en ti coincide,
cruce ella con tino la veladura,
que por volar y no ser libre no acabe todo a una.

 

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