Qué es y en qué consiste la famosa Ley D’Hondt.

Dos preguntas cualquiera, pero esenciales para saber cómo funciona nuestro  sistema electoral y, entre otras cosas, el porqué de que haya tantos partidos que coinciden en que hay que reformarla.

Por tanto, ¿qué es y cuáles son los orígenes de la Ley D’Hondt?

La ley D’Hondt fue creada por el jurista belga Víctor D’Hondt quien nació el 20 de noviembre de 1841 en Gante y murió el 30 de mayo de 1901. Fue profesor de Derecho Civil y de Derecho Fiscal en la Universidad de Gante.

La Ley o Sistema D’Hondt es un método ideado y descrito en 1878, que se encarga de transformar los votos de los ciudadanos en escaños.

Una vez sabido esto, ¿en qué consiste este sistema?

Sabemos que cada provincia, ciudad y/o distrito, tiene asignado un número concreto de diputados según su número de habitantes. Vamos a suponer que tenemos una provincia, cuya cantidad de diputados que se le han asignado son 5. E imaginemos que se presentan 5 partidos: «A», «B», «C», «D» y «E». Se convocan elecciones y los votos que consigue cada partido son los siguientes:

Partidos Votos
A 90
B 55
C 36
D 3
E 1

Sin embargo, según este sistema solo se podrán tener en cuenta, en el momento de la adjudicación de los escaños, a aquellos partidos que obtengan como mínimo un 3% de los votos totales, por lo que los partidos «D» y «E» que no llegan a este 3% (en este caso 6 votos), quedan eliminados de la asignación de escaños.

Una vez que hemos llegado a este punto, tenemos que hacer una operación muy simple consistente en poner en una tabla, en la primera fila los 5 escaños en este orden: «1, 2, 3, 4, 5» y en la primera columna los 3 partidos que nos han quedado; es decir: “A”, “B”, “C”. Y, a partir de aquí, procedemos a dividir el número de votos entre cada escaño; es decir «90 / 1; 90 / 2; 90 / 3; 90 / 4; 90 / 5» y lo mismo con 55 y con 36.  La siguiente tabla lo representa:

       Escaños

Partidos

1 2  3  4  5
A 90 45 30 22 18
B 55 27 18 14 11
C 36 18 13 9 7

Una vez vemos esto, para conseguir los 5 escaños, cogemos los 5 números más altos de la lista. Es decir:

       Escaños

Partidos

1 2  3  4  5
A 90 45 30 22 18
B 55 27 18 14 11
C 36 18 13 9 7

Por tanto, los cinco escaños van a corresponderse a 3 del partido «A»; 1 del partido “B” y 1 del partido “C”.

Como se puede ver, La Ley D’Hondt es un sistema idóneo para beneficiar a los partidos mayoritarios, ya que siempre van a ser los que más escaños van a conseguir.

De ahí que, como he destacado al principio del artículo,  haya varios partidos que quieran una reforma de esta Ley para conseguir que sea más proporcional y más justa

Por otro lado, como bien sabemos, en nuestra democracia, la famosa igualdad de “1 persona = 1 voto” no se cumple, ya que depende de cada lugar. Siempre un partido tendrá que conseguir menor cantidad de votos para adquirir un escaño en las zonas donde la población sea más reducida; y viceversa con las zonas urbanas.

Neila Rodríguez.

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos y noticias relacionadas

Los hombres no son islas

«Los hombres no son islas» es el nuevo ensayo de Nuccio Ordine. En él, el profesor italiano refelxiona sobre la educación y la humanidad mediante fragmentos de grandes clásicos de la literatura universal.

El CAUBU reivindica un modelo justo de graduaciones

Una de las razones de la existencia de este medio es la de reivindicar las causas que creemos justas para los estudiantes y jóvenes de la ciudad. En este caso, el máximo órgano de representación estudiantil, CAUBU, reivindica a través de las palabras de Gemma Moradillo, un modelo justo de graduaciones después de los cambios efectuados por la Universidad de Burgos en verano. Os dejamos con la explicación que nos ofrecen:

Al compás de las pisadas contra el asfalto

Haruki Murakami es uno de los autores japones más conocidos del panorama literario. Mi padre fue quien me lo descubrió cuando yo era bastante pequeña, enseñándome su maravillosa 1Q84. A principios del año pasado descubrí que el autor tenía un libro llamado De qué hablo cuando hablo de escribir, que me maravilló y me enseñó a partes igual. Este año, imitando el mismo estilo para el título –aunque el libro lo escribió antes– he leído De qué hablo cuando hablo de correr. Y sí, es otra maravilla.

De viaje soñado a pesadilla

El sueño de Virginia era ir a Disneyland pero todo se vio truncado cuando, en el Aeropuerto de París, su silla eléctrica no apareció.