De viaje soñado a pesadilla

El sueño de Virginia era ir a Disneyland pero todo se vio truncado cuando, en el Aeropuerto de París, su silla eléctrica no apareció.

Aquello que estaba destinado a ser el viaje de su vida, se convirtió para Virginia Lozano Caspueñas, en una pesadilla.

El 22 de octubre esta joven sevillana se embarcó en un viaje destino París como regalo de cumpleaños y de fin de máster. Sus padres y ella estaban contentos, habían ahorrado durante mucho tiempo para poder disfrutar de unos días en Disneyland, pero, por desgracia, la compañía aérea Transavia, hizo de un viaje inolvidable una travesía con más dificultades que buenos momentos. Todo fue bien, se siguieron todos los protocolos, pero al llegar al Aeropuerto de París llegó su pesadilla. «Tuve que esperar durante 3 horas y me dijeron que la silla no había salido de Sevilla», nos cuenta Virginia, «Llamamos al Aeropuerto de Sevilla y ellos nos dijeron que la silla sí había salido y que se había perdido en París». Nadie sabía dónde se encontraba la silla eléctrica, cuyo valor asciende a los 3500€, y mientras tanto le ofrecieron otra en muy malas condiciones: «Tenía hasta tornillos salidos». Hartos de esperar, se fueron, no sin antes rellenar una solicitud para que, en el caso de que apareciese, les enviaran la silla al hotel de Disneyland. El viaje transcurrió con dificultades, la silla reducía gravemente la movilidad de Virginia y decepcionados, tuvieron que volver de nuevo a casa. En el aeropuerto volvieron a rellenar sus datos, esta vez, con su domicilio en España y sin llegar a creerse lo que les había pasado, llegaron a Sevilla.

El 30 de octubre Virginia recibe la llamada de Disneyland: La silla está ahora en el parque. Estos deciden enviarlo a objetos perdidos el 31 de octubre y ese mismo día, Transavia se comunica con ellos –por primera vez– para expresarles lo contentos que están de que se haya solucionado el problema y contándoles que la silla había sido encontrada el día 22 de octubre –mismo día que se perdió–, pero que, a consecuencia del numeroso equipaje retrasado, no la habían podido entregar. «Han equiparado maletas con una silla de ruedas, mi único modo de desplazarme», se lamenta la joven con el corazón encogido por la injusta situación.

El 4 de noviembre, Disneyland se pone en contacto con Virginia para que le pase una nueva solicitud, y gracias al apoyo en las redes sociales y en especial de The bee family, la silla vuelve a su dueña el 5 de noviembre. Virginia sigue desconociendo cómo ha llegado su silla a casa, pero se siente agradecida por el eterno apoyo y por haber recuperado algo tan imprescindible. Ahora pide a Transavia y Disneyland que le den la oportunidad de disfrutar del viaje que se merecía desde el principio. Si queréis colaborar , esta es su cuenta de Instagram: @sobreruedascongigi

Un viaje soñado y arruinado por un grave error.

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