Los hombres no son islas

«Los hombres no son islas» es el nuevo ensayo de Nuccio Ordine. En él, el profesor italiano refelxiona sobre la educación y la humanidad mediante fragmentos de grandes clásicos de la literatura universal.

Nuccio Ordine, profesor de la Universidad de Calabria, se ha convertido en un referente internacional del ensayo. Ya triunfó con «Clásicos para la vida» y con «La utilidad de lo inútil», ambos publicados por Acantilado, donde el autor italiano nos mostraba la importancia del saber por el saber, mientras denunciaba como nuestras universidades se han convertido en empresas y los alumnos en clientes. Ahora, en «Los hombres no son islas», editada también por Acantilado, nos vuelve a emocionar con sus inspiradoras reflexiones sobre la educación, las humanidades y el hombre, al tiempo que completa su «biblioteca ideal» con clásicos de la literatura universal como John Donne, Virginia Woolf, Borges, Walt Whitman o Antoine de Saint-Exupery.

               Todo el ensayo gira en torno a una idea enunciada en el propio título del libro: la humanidad es un océano y cada uno de los individuos que la forman son las olas. Como soy incapaz de reproducir la belleza de las ideas que estas páginas expresan, de la que no me gustaría privarle, estimado lector, incluyo aquí un fragmento de una obra de John Donne, de la que Ordine toma prestado el nombre del ensayo, «Devociones para circunstancias inminentes»:

Ningún hombre es una isla, ni se basta a sí mismo; todo hombre es una parte del continente, una parte del océano. Si una porción de tierra fuera desgajada por el mar, Europa entera se vería menguada, como ocurriría con un promontorio donde se hallara la casa de tu amigo o la tuya: la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy parte de la humanidad; así, nunca pidas a alguien que pregunte por quién doblan las campanas; están doblando por ti.

No man is an Iland, intire of itselfe; every man is a peece of the Continent, a part of the maine; if a Clod bee washed away by the Sea, Europe is the lesse, as well as if a Promontorie were, as well as if a Manor of thy friends or of thine owne were; any mans death diminishes me, because I am involved in Mankinde; And therefore never send to know for whom the bell tolls; It tolls for thee.

JOHN DONNE

(1572-1631)

               «Los hombres no son islas» adquiere la forma de antología, cada texto seleccionado viene acompañado de un comentario escrito por Nuccio Ordine donde nos da su visión de las ideas del autor, todo ello precedido de una brillante introducción. Así, la estructura es la misma que la de «Clásicos para la vida», en mi opinión un ensayo de una belleza incluso superior, especialmente por su prólogo, obra que recomiendo encarecidamente a todos aquellos que tengan interés en ampliar su conocimiento de los clásicos de la literatura universal.

Nuccio Ordine es una fuente de inspiración para todos aquellos que todavía creemos en una educación de calidad, basada en la profunda adquisición de conocimientos, no por un propósito estrictamente utilitarista, sino por la convicción que el saber nos hace mejores, más justos y más libres, como individuos y como sociedad. El autor es, en definitiva, un alivio para todos aquellos que están hartos y cansados de escuchar constantemente la pregunta equivocada, no es «para qué», sino «por qué», lo que nos debemos preguntar.

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